El verano es la época del año en la que solemos despreocuparnos de todos los problemas y riesgos que sufrimos durante el resto del año. Tendemos a irnos de vacaciones, a desconectar y a volver a malos hábitos, los cuales pretendemos corregir una vez se acerca septiembre. Esto es algo más que normal, necesitamos ese relajamiento para poder volver a la rutina sin entrar en una monotonía y en un cansancio mental. Sin embargo, hay algunos riesgos que pueden ser irremediables si no se tienen en cuenta, y entre estos encontramos las paradas cardiorrespiratorias. Una de las características del verano que más incide en la salud cardiovascular es el calor.

El aumento de las temperaturas tiene varios efectos en nuestro organismo: incrementa la frecuencia cardíaca, la presión arterial, el colesterol y la viscosidad de la sangre. Además, propicia la deshidratación por la pérdida de líquidos al sudar. Por ello, para evitar sufrir paradas cardiorrespiratorias deberemos seguir una serie de precauciones:

 

HIDRATACIÓN

Debido al calor, sudamos más, por lo que perdemos más agua. Es por ello que debemos ‘reponer’ el agua que nuestro cuerpo pierde. Siempre debemos acordarnos de esta actividad, ya que tenemos que hidratarnos antes de tener sed. Tal y como afirma la Fundación Española del Corazón, “se recomienda que los niños de entre 9 y 13 años consuman unos 2,1 litros diarios y las niñas, 1,9. A partir de esa edad, las mujeres deberían consumir al menos 2 litros diarios, algo más si están embarazadas o en periodo de lactancia, mientras que para los hombres la cantidad aconsejada es de 2,5 litros”. El problema de no beber el agua que nuestro cuerpo requiere radica en que nuestro organismo puede comenzar a fallar. Por ejemplo, la deshidratación puede propiciar una mala función renal y esta, a su vez, provoca arritmias.

 

MANTENER LAS RUTINAS DE DESCANSO

Durante las vacaciones tendemos a alterar nuestros horarios habituales por completo. No obstante, se recomienda mantener unas rutinas de sueño durmiendo entre siete y ocho horas diarias. Según un estudio publicado en European Journal of Preventive Cardiology, aquellas personas que llevan a cabo hábitos saludables reducen en un 65% los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares. Entre estos hábitos encontramos la actividad física, el consumo de alcohol moderado, no fumar, la alimentación equilibrada y dormir un mínimo de siete horas diarias. Asimismo, las personas que siguen dichos hábitos tienen un 83% menos de posibilidades de morir por enfermedades cardiovasculares que aquellas personas que no siguen ningún hábito de vida saludable.

 

REALIZAR DEPORTE EN LAS HORAS DE MENOS CALOR

“El ejercicio físico es uno de los mejores aliados de la salud cardiovascular” afirma la Fundación Española del Corazón. Es más, en vacaciones solemos aprovechar para incrementar nuestra dedicación al deporte debido a que tenemos más tiempo para ello. No obstante, a causa de las altas temperaturas que se alcanzan en verano en España, tenemos que escoger aquellas horas en las que realizar estas actividades no se convierte en un peligro. Por tanto, se evitarán las horas que van desde las 12:00 hasta las 18:00, tal y como afirman los expertos. Mientras que, por el contrario, las horas más favorecedoras serán al amanecer o durante la noche.

 

TENER PRECAUCIÓN CON LA EXPOSICIÓN SOLAR

Lo recomendable es tomar el sol durante 15 o 20 minutos, siempre y cuando no sea durante las horas centrales del día. Gracias a ello se sintetiza la vitamina D, la cual tiene efectos cardioprotectores demostrados. Por el contrario, exponerse al sol durante las horas centrales tiene efectos adversos, ya que acentúa el riesgo cardiovascular en aquellas personas propensas a problemas circulatorios o arteriales.

 

CUIDAR NUESTRA ALIMENTACIÓN

Al salir de nuestra rutina diaria, también lo hacemos de la rutina alimenticia. Esto ocurre, principalmente, porque dejamos de cocinar y comemos en restaurante o bares. Sin embargo, esto no tiene porqué conllevar a una mala alimentación, pero ¿cómo se consigue esto? Si nos decantamos por verduras y pescado, así como por las legumbres, podremos comer fuera de casa y de forma saludable. Siguiendo con la dieta mediterránea y evitando el consumo excesivo de alcohol conseguiremos eliminar los riesgos de sufrir problemas cardiovasculares.

Siguiendo con todos estos consejos podemos disfrutar de unas vacaciones veraniegas sin propiciar los problemas cardiovasculares. El verano es una estación del año hecha para el disfrute y la relajación, no para correr riesgos innecesarios y perfectamente evitables.

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